sábado, 16 de enero de 2016

Madurez o desfase

¡Hola! Por fin después de dos semanas de empacho a mantecados y chocolate, vuelvo con un comentario para el blog. En este caso la tarea era escribir sobre nuestro punto de vista de la adolescencia. Cómo la veíamos, cómo lo hacían nuestros amigos, qué pensábamos respecto al futuro que nos esperaba... Un tema del que era posible extendernos a nuestro gusto ya que la estamos viviendo de primera mano.

Redactamos argumentos a favor y en contra sobre un artículo en un periódico, Los adolescentes en la era Instagram, y posteriormente los pusimos en común con nuestros grupos. Luego, escribimos la tarea. El pasado viernes 16, con las personas del grupo, fuimos corrigiendo los comentarios de nuestros compañeros, de forma que podíamos criticarlos, siempre constructivamente. Con las críticas aplicadas al texto, así queda el resultado final.



(gifs de la película Inside Out)

Madurez o desfase


Lo típico, todos ya sabemos que estamos en la época de los cambios, tanto físicos como mentales. Nos planteamos cientos de cosas al segundo y el por qué de tantos cambios de repente, todos juntos. Generalmente conocida como la edad de la diversión, en la que debes disfrutar todo lo que puedas pues una vez que se pase se te acabó lo bueno, es bastante más que salir de fiesta o cualquier otro entretenimiento.


Más que la etapa de la diversión, lo veo como la etapa de la madurez. Estamos en la ''mitad'', donde se separan la infancia y el ser adulto, algo que vemos tan lejano pero a la vez a nuestro lado. Tenemos que cargar con cada año más peso de los estudios, a la vez que tratar nuestros cambios de humor, los de nuestros padres tratando de soportar los nuestros, etc. En muchos momentos todo se vuelve difícil y te bloqueas. Cuesta seguir.
¿A nadie le ha pasado que se ha preguntado por qué tiene que pasar por esto? Por qué estudiar, por qué pensar en un futuro tan lejano. Es curioso que, para algunas cosas, nos creemos más adultos de lo que somos y para otras, como los estudios, todo lo contrario. Nos hacen escoger nuestro futuro demasiado pronto, la mayoría de la gente no tiene pensado lo que quiere hacer, y años pasados estudiando de todo en general no ayuda a decidirte. Por ello intentamos retrasar lo inevitable.

Curioso, necesitas mucho más apoyo. Personalmente creo que más que en la infancia. Cuando eres pequeño no piensas en la vida como tal sino que tus pensamientos se desvían a juegos y plastilina. En cambio ahora tienes uso de razón y muchas veces este nos traiciona. Por ello buscas a alguien que te comprenda lo mínimo, que te muestre un ápice de apoyo. Tienes amigos pero llegas a sentirte solo. Tu familia te apoya pero se te echa encima a la mínima. Son aspectos muy contrarios que llevan a al confusión.
El orgullo es otro amigo bastante traicionero. Todos tenemos algo de orgullo y sale a la superficie deprisa, disturbando nuestros pensamientos y cambiando lo que teníamos pensado hacer, decir.

Muchas veces me veo perdida, más que en el mejor momento de mi vida, como dicen. Me planteo cosas y me pregunto por qué cambios tan drásticos. Me cuesta acostumbrarme a tantas cosas nuevas de repente. Me confundo y eso me crea agobio. Me lleva a pensar que me veo la única con esos problemas y que todo el mundo parece estar feliz, sin preocupaciones. Pero si rebuscas un poco te das cuenta de que hay más gente con las mismas cuestiones tontas que te planteas.

Los extremos nunca son buenos y por esta razón no llego a entender la cosa de no hacer nada productivo con tu vida y simplemente pasarlo bien. La gente exagera demasiado el concepto de diversión y locura. No comparto los gustos comunes y me lo paso igual de bien. A lo que quiero llegar es que combinando la escuela con el tiempo libre puedes llegar a una especie de felicidad plena, aprendiendo algo que vas a necesitar más tarde y a la vez saliendo por ahí. Y si, son totalmente compatibles.

En menos de tres años vamos a ser universitarios, quien decida ir. Agobia un poco el tenerlo tan cerca. Mucha gente va echando a perder su idea de un futuro por el que se nos pone delante en la actualidad. Cinco, siete años estudiando para terminar esperando en al cola del paro. No motiva demasiado. Sin embargo si lo dejas lo más probable es que te arrepientas años después. Solo hay que ver a esa gente que está volviendo a estudiar para tener una mínima posibilidad de obtener trabajo. Afortunadamente algunos recapacitan antes de tiempo, o no tiran por ese camino incierto en su futuro.
A pesar de la escasez de puestos que hay ahora mismo, la economía parece ir mejorando poco a poco, y puede que cuando nos 'toque' tengamos más oportunidades. Lo que es seguro es que esta situación no va a durar para siempre, y menos durará si hacemos algo para cambiarlo.


Los cambios se superan y los planteamientos se resuelven. Las inseguridades vuelan según vamos enfrentándonos a ellas. Solo necesitas un empujón, y la mayoría de veces cuesta ver de quién sacarlo.

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