sábado, 7 de noviembre de 2015

Comentario crítico: 'Muy machos'



Este texto ha aparecido en el periódico El País. Su autora es Rosa Montero y es un texto argumentativo periodístico de opinión, en el subgénero periodístico de columna de opinión, debido a que Rosa escribe cada semana en el periódico.


La autora exclama que nos jactamos de que nuestra sociedad es tolerante, de que la homofobia ya no existe. Y si todo esto es cierto, ¿dónde están los futbolistas o deportistas homosexuales? Hace años, un hombre joven salió en un programa radiofónico contando que era gay pero debía ocultarse. En general, en el deporte no se localizan muchos deportistas homosexuales. Al ver las cifras generales, nos damos cuenta de que no progresamos tan rápido. ¿Cuántas otras realidades damos por resueltas sin que sea verdad?



En general vamos un poco a la cola de la actualidad en cuanto a estos temas. Homosexuales, ¿de verdad tan diferentes a nosotros? No consigo encontrar el motivo por el que no debamos aceptarlo. Nuestra condición sexual depende de nuestro interior, nuestra forma de ver la vida y nuestros valores, opiniones. Si respetamos los de una persona hetero, ¿por qué no las demás?


A menudo hacen falta lavados de cabeza o nunca saldremos de la antigüedad en la que hemos caído de lleno y algunos no tienen intención de salir.

Creemos haber resuelto (en teoría) algo natural en la sociedad, pero está lejos de ser cierto. Sí lo es que poco a poco esta orientación se vuelve algo normal, común, como debería ser. Pero muy poco a poco. De alguna forma no terminamos de encontrarlo natural. Todo esto deriva de lo obsoletas que están nuestras cabezas, ellas que siguen remontándose a hace cientos de años, cuándo ni por asomo eso se consideraba y los matrimonios debían forzarse para conseguir riquezas, o simplemente seguir la palabra de Dios. 

De verdad, ¿no nos damos cuenta de que los años pasan? Y con los años nosotros también. La sociedad avanza y no sólo en el ámbito tecnológico. Socialmente hemos evolucionado pero no es ni de lejos lo máximo que podemos hacer. Debemos continuar de la mano con el desarrollo de nuestra persona y de los que nos rodean, con la idea de futuro. Los homosexuales dan variedad y dan la cara por años atrás en los que no estaba permitido, tiempos en los que 'salir del armario' (aunque los señoritos nunca jamás hubieran usado tal término) podía considerarse pena de muerte, por no ir al son de lo común.  

Ya era hora, ¿no es cierto? De dar pasos más grandes y contundentes y no limitarnos a tirar por la ventana la empatía. Muy necesaria, por cierto.

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